miércoles, 4 de junio de 2008

Homenaje al 113 aniversario de la Revolución Liberal del 5 de junio de 1895


LA DIMENSION DE ELOY ALFARO EN NUESTRA PATRIADr. José Santos RodríguezDe su libro “Eloy Alfaro. Su personalidad multifacética y la Revolución LiberalAfirman los sociólogos, desde luego con mucha propiedad, que la Historia es la resultante de la estructura socio--económica imperante en cada época, que el proceso histórico es un producto social, contrariando de esta manera la idea de la influencia determinante y decisiva, casi excluyente, del hombre superior, del líder superdotado y su élite escogida en los acontecimientos de la humanidad.Estamos conforme con el primer criterio: la. Historia es obra de los pueblos, de la conformación y estructura colectiva. Pero no se puede desconocer la importancia de ciertos personajes, cuya destacada actuación es altamente significativa en determinadas etapas. Este es el caso de iluminados conductores espirituales, ilustres ideólogos, pensadores, dirigentes políticos y guerreros, cuyos nombres han sido definitivamente perpetuados: Jesucristo, Mahoma, Sócrates, Platón, Marx, Alejandro, Bolívar y Napoleón, entre otros.En cuanto a nuestra patria, el Ecuador: Atahualpa durante la dominación incásica, Eugenio Espejo en la Colonia, el Mariscal Sucre y José Joaquín de Olmedo en las gestas emancipadoras, son personajes rutilantes. La etapa republicana conserva durante mucho tiempo los vicios, la estructura injusta feudo-esclavista impuesta por la odiosa dominación hispánica, sin cambios significativos, a través de la dominación cesarista del militarismo extranjero de Juan José Flores, primero; del fanatismo clerical de García Moreno, luego; y de la mediocridad gubernamental de Ig­nacio de Veintimilla, que se continúa en el mal llamado "Progre­sismo"; que encabeza Plácido Caamaño.Pero a consecuencia de una valerosa y tenaz campaña re­volucionaria de muchos años, llena, de sacrificios, rayana en la te­meridad, el 5 de Junio de 1895 es derrocado el Presidente Luis Cordero, y el pueblo de Guayaquil entrega el poder al indiscuti­ble jefe de la Revolución Liberal, General Eloy Alfaro Delgado, a la sazón en Centro América, a la que había entregado con de­sinterés y espíritu americanista, una gran parte de sus luchas. Se inicia entonces en nuestro país lo que acertadamente podría lla­marse el advenimiento de la "Segunda República". No cabe du­da, si se analiza nuestra reciente historia, sin pasión, con sereni­dad y sin el ciego fanatismo que ensombreció sangrientamente nuestro pasado, que el triunfo de la Alfarada, conmovió al pueblo ecuatoriano determinando cambios de enorme trascendencia, cu­yas saludables consecuencias disfrutamos aún en nuestros días. Eloy Alfaro, nuestro "Viejo Luchador", logró, con el ejemplo de sinceros ideales libertarios, de una valerosa combatividad y de una vida honorable y austera, penetrar en el alma del pueblo ecuato­riano, incluso en la frialdad conformista de los hermanos indígenas.

No hay comentarios: